domingo, 29 de junio de 2014

A fuego lento


“Cortar en juliana, sofreír las verduras, reservar”… seguía la receta al pie de la letra, las  de su madre primero y ahora las de su suegra, así lo exigía él. Era más fácil no pensar, no cuestionar las cosas, actuar como un autómata. Con el paso del tiempo se cansó de luchar y se limitó a seguir sus instrucciones. 
Hasta hace unas semanas cuando algo se le quebró por dentro al tiempo que él terminaba de destrozar su amor propio. Algo hervía  de nuevo en su in
terior. Llegaba tarde a la cena, como siempre y eso sólo servía para macerar sus ideas; su mente ya no podía dormir.

 — ¡Te dije que no me llames cuando estoy en el bar!—gritó  al entrar — ¿Qué es esto?, si no sabes cocinar— escupió las palabras con desprecio al ver los fogones llenos.

— Nuestra última cena— dijo ella solemne. Cogió su delantal y se largó sin miedo.



miércoles, 25 de junio de 2014

El cordel

Cortó el último hilo que los unía. Sin previo aviso, sin una palabra, siguió adelante sin avisar. Cuando ella se dio cuenta, solo quedaba un pedazo de cordel en otra dirección. 
En aquel momento se sintió desamparada y triste. Estaba sola, se había quedado atrás y ahora no sabía seguir sin él. Se hizo un ovillo para no dejar el cabo suelto y terminó atándoselo en el cabello. 




Iba cambiando el ovillo según su estado de ánimo, unas veces lo dejaba suelto y se enredaba con otros cordeles solitarios; en otras ocasiones se agarraba muy fuerte a su hilo, ya sin pena y bailaba según le venía en gana. No necesitaba a nadie que guiara sus pasos. 

Con el paso de los días, el pedazo de cordel formó parte de su cuerpo, iban conociéndose y ya no se dejaba enredar por nadie que ella no quisiera. Aprendió a quererse a sí misma y no dejar que nadie cortara ni una hebra, ni destrozara sus sentimientos sin palabras. Dejaba espacio en su ovillo a los que no la hacían daño, los que la amaban, y con rápidos movimientos se desliaba de los que la oprimían. 
Creía que no había sitio suficiente en un ovillo; pero se dio cuenta que con la felicidad se ensanchaba. El amor, el de verdad no como aquel que cortó su cordel, deja y da espacio, con la libertad de ser cada uno.

En algún momento encontraría el extremo del hilo que combinara perfectamente con el suyo. Cuando se unan, no se verán ni los cortes, ni los extremos. Las hebras de ambos se entrelazarán cosiendo cada herida. 




martes, 17 de junio de 2014

Instrucciones para soñar despierto


Soñar despierto es un proceso nos resultará muy útil para casos en los que la realidad que vivimos, no se adapta a lo que deseamos. Mi mente suele volar para escapar. 


Lo bueno es que no hace falta estar en ningún lugar específico, pero sí en alguna postura que resulte cómoda; aunque delante del ordenador mientras se escribe puede valer, recomiendo tumbarse en el sofá. Los trayectos en los transportes públicos, como el metro o el autobús, que se hacen diariamente y pueden resultar aburridos, son ambientes propicios para este tipo de ejercicio.
Una vez que se tenga el lugar en el que vamos a ensoñar y nos encontremos cómodos, fija la vista en un punto, como el techo o el suelo,  y deja que tu mente vague y que el pensamiento fluya libre.

No hay que tener miedo a la fantasía, deja que trabaje sin ponerle trabas, sin juzgarte y por unos momentos vivirás nuevas situaciones.
Con un poco de entrenamiento, el subconsciente recreará escenas que producen preocupación o necesiten solución y dará hipótesis distintas sobre la forma de actuar, lo que hará que estés más preparado a la hora de enfrentarte en la vida real. 
Es una simulación muy útil para vencer ciertos miedos y afrontar consecuencias de algunas vivencias.  

Pero lo mejor que se puede conseguir mientras sueñas despierto, es calma y  serenidad,  al dejar que los pensamientos positivos te asalten, la mente errante te llevará a lugares donde se construya un refugio improvisado, donde poder descansar y experimentar la paz y tranquilidad necesarias para aligerar cargas emocionales.

A menudo es bueno dejar a la mente vagar de forma espontánea mientras realizas tareas rutinarias, ya que puede ayudar a hacer la vida más original y ser más creativos. 

Mientras yo estoy aquí, mi mente está contigo.
El poder de la imaginación es inmenso.