Soñar despierto es un
proceso nos resultará muy útil
para casos en los que la realidad que vivimos, no se adapta a lo que deseamos. Mi mente suele volar para escapar.
Lo bueno es que no hace falta
estar en ningún lugar específico, pero sí en alguna postura que resulte cómoda; aunque delante
del ordenador mientras se escribe puede valer, recomiendo tumbarse en el sofá.
Los trayectos en los transportes públicos, como el metro o el autobús, que se
hacen diariamente y pueden resultar aburridos, son ambientes propicios para
este tipo de ejercicio.
Una vez que se tenga el
lugar en el que vamos a ensoñar y nos encontremos cómodos, fija la vista en un
punto, como el techo o el suelo, y deja
que tu mente vague y que el pensamiento fluya libre.
No hay que tener miedo a
la fantasía, deja que trabaje sin ponerle trabas, sin juzgarte y por unos
momentos vivirás nuevas situaciones.
Con un poco de
entrenamiento, el subconsciente recreará escenas que producen preocupación o necesiten
solución y dará hipótesis distintas sobre la forma de actuar, lo que hará que
estés más preparado a la hora de enfrentarte en la vida real.
Es una simulación muy útil para vencer ciertos miedos y afrontar consecuencias de algunas vivencias.
Es una simulación muy útil para vencer ciertos miedos y afrontar consecuencias de algunas vivencias.
Pero lo mejor que se puede
conseguir mientras sueñas despierto, es calma y
serenidad, al dejar que los
pensamientos positivos te asalten, la mente errante te llevará a lugares donde
se construya un refugio improvisado, donde poder descansar y experimentar la
paz y tranquilidad necesarias para aligerar cargas emocionales.
A menudo es bueno dejar a
la mente vagar de forma espontánea mientras realizas tareas rutinarias, ya que
puede ayudar a hacer la vida más original y ser más creativos.
Mientras yo estoy aquí, mi mente está contigo.
El poder de la
imaginación es inmenso.


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