martes, 3 de marzo de 2015

No more

Hace tiempo decidí que nadie me haría más daño del estrictamente necesario. Es decir, en el día a día ocurren cosas que duelen, molestan, enrabian... pero hasta ahí. Es inevitable.
Nunca más iba a dejar que nadie que hiciera sentir pequeña, que me ningunearan, que me pisotearan, o que me trataran con un frío glaciar capaz de helar el infierno.
No, no más. Yo no lo hago, no me lo hagaís a mí.
Si me pones una línea, no pienso cruzarla. No cruzo más.
Amor propio se llama.

martes, 16 de diciembre de 2014

No lo entiendo


   
Tengo la sensación de no comprender este mundo, veo las noticias y aún entiendo menos. No entiendo nada. 
La violencia cada vez va a más, las ideas radicales, los extremos... No puedo comprenderlo. 

Aficiones futbolísticas que quedan para pegarse, para matarse. ¿Qué mundo es este? ¿Qué pensarán?

Niños muertos, los han matado porque a uno se le metió en la cabeza que, su religión y su mundo, era mejor que el que tenían sus progenitores. Esas pobres víctimas no habían empezado a vivir.

Adolescentes a las que les lavan el cerebro para que se alisten como guerreras o esposas; a matar a gente, porque lo llamen como lo llamen, es matar. Y yo me pregunto, ¿cómo lo hacen? ¿cómo las embaucan? Les dicen: "mira eres perfecta para ese hombre, un partidazo por cierto, el mejor sajando cabezas, deja el cuello bien, bien lejos del cuerpo" Acaban como exclavas sexuales. ¿Por qué?, ¿por qué?
Por qué creen que van a ser "santas", que el que les cubran la cabeza y el cuerpo está bien, que Dios lo ve con buenos ojos. No creo que una deidad que se precie, lo vea bien, que esté sentado en una pequeña nube y animando para que maten, violen, secuestren, apaleen, o diga que el hombre es superior a la mujer. No me lo creo, no me entra en la cabeza. Y todas las religiones se creen tener razón, ¿compiten los dioses y profetas entre sí? Espero que hagan unos "Juegos del hambre" entre divinidades, qué menos con lo que hay aquí abajo montado en su nombre... Que ellos también sean crueles.

Policías que se lanzan contra las personas de color, ya que tienen claro que como su piel es más oscura, están programados para atentar.. Cuando los policías son losque atacan, gente sin moral y ellos mismos no lo ven. Están cegados por sus propias ideas, no ven al ser humano que tienen delante.

Hombres que matan mujeres. ¿Por qué el machismo?

"Sacerdotes" que se aprovechan de la buena fe de las personas. Volvemos a los abusos. ¿Por qué?

No entiendo nada, nadie es superior a nadie. 

No me gustan los radicales. No me gustan los que se creen que sus ideas son superiores, los que manipulan, los que oprimen y se ríen de los demás, de los que no son iguales a ellos. A los que no salen de sus ideas cuadriculadas tampoco les entiendo.

No me gustan los que juzgan a los que no son como ellos, ya sea por su vestimenta, su color de piel, su sexo, su religión, sus creencias. Juzgan y sentencian pero sin ninguna empatía, sin pensar más que en ellos mismos.Gente que se ciega por sus propias ideas, mentes cerradas, condicionadas por sus ideas. No viven más que en su círculo. No me gustan. 

No me gusta la violencia, no la entiendo, no la comprendo y la rechazo. Quizá sea radical en esto, ya que no soporto ningún tipo de violencia, ni verbal, ni física, ni psicológica. 

Cada vez comprendo menos a este mundo. Es que no entiendo nada.

viernes, 12 de diciembre de 2014

¿Ángeles o demonios?



Todos somos ángeles y demonios a la vez, todos tenemos en nuestro interior la fuerza de la bondad y la capacidad de dañar con nuestros actos y palabras. El yin y el yang, lo bueno y lo malo.

No tengo duda de que si tenemos que elegir siempre se escoge al angelito bueno, pero una parte de esta elección no nos pertenece si no que depende de quién sea el otro, al que van dirigidas nuestras acciones.
Nos afecta el modo en el que nos hablan, nos tratan, nos quieren... y actuamos en consecuencia, para bien o para mal. Las batallas internas diablo-querubín a veces ni las notamos.

Cuando le damos a otro las claves de nuestro corazón sabemos es capaz de destrozarnos por dentro, pero esperamos que nos quieran y aprecien tanto como lo hacemos nosotros . Por eso es muy dificil superar una traición o una decepción, el diablo del otro nos aplasta.

Asi que cuando encuentras a alguien que calme tus demonios y al tiempo eres capaz de ahuyentar los suyos, te sorprendes tanto. Te ilusionas y vuelves a flotar, ángeles y demonios se entremezclan, se alientan, se apasionan pero se complementan y entienden entre ellos. El amor logra el equilibrio.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Palabras


Nos pasamos la vida hablando, escribiendo, leyendo, sin duda las palabras son importantes, nos ayudan a expresar las emociones, nos comunicamos con ellas pero a veces no son suficientes.

En el día a día se acompañan con el lenguaje no verbal, gestos, caricias, tonos que dan el apoyo correcto a las palabras, no hay titubeos generalmente. Pero estamos en la era de la tecnología y nos comunicamos a través del lenguaje escrito, ahí no hay ayuda gestual. Tiramos de emoticonos, pequeños dibujitos que asemejan emociones y situaciones, para dar una cercanía que el frío texto por si solo no puede.


¿No os habéis fijado? cuando escribimos para charlar con alguien se puede llegar a sentir la distancia que existe en la relación que llevamos con la otra persona, si es cercana, de compromiso o inseparable. Un texto en que te contestan con monosílabos, o simplemente es una retahíla de preguntas, sin un feedback, sin un emoticono sonriente, sin un "jaja", el móvil se congela. ¡Los dedos te piden a gritos unos guantes! Hasta en la consulta del médic@ de turno hay más ternura.


En cambio, cuando la relación es sincera y es cercana, el texto brilla, se llena de caritas con distintas expresiones, confetis, palmas... hasta la flamenca es bienvenida. La distancia aquí es diferente, se hace corta, o larga cuando quieres un abrazo; pero tarde o temprano, la palabra escrita se vuelve sonora y éste acaba llegando. Es sólo cuestión de tiempo.

lunes, 17 de noviembre de 2014

Reconstrucción


Se había derrumbado todo, no quedaba nada en pie. Pero los cimientos estaban intactos, poco a poco fue poniendo orden. Levantó los muros y los hizo más fuertes. No volverían a caer.
Se sentía más fuerte dentro, recuperó su vida y su risa perdida. Nada la tumbaría otra vez, esta vez había construido una puerta para dar salida a las visitas indeseadas.

jueves, 9 de octubre de 2014

Gotas


Aunque era pequeña y redonda, no le importaba, sabía que entre sus límites albergaba algo poderoso. Cómo siendo tan pequeña podía cobijar tantos sentimientos era la pregunta que se hacían muchos, pero ella sabía que solo el interior es importante. "Soy pequeña", se decía, pero siempre acudía a tu lado cuando era necesaria, cuando las emociones tienen que expresarse, alegría, tristeza, miedo...

Y ahora necesitaban su presencia. Cayó y rodó hasta la mejilla arrastrando todo lo que encontraba a su paso, desde allí saltó llevando consigo toda la tristeza.


martes, 2 de septiembre de 2014

¿Dónde estoy? (1)

Unos débiles rayos de sol entraron por el tragaluz, suficientes para penetrar en sus ojos y perturbar su sueño así, poco a poco, se despertó. Con un quejido se movió y miró a su alrededor, no sabía ni qué hora era, ni sabía dónde se encontraba. « ¿Dónde estoy? » era la única pregunta que le rondaba por la cabeza. Un intenso dolor en la pierna la ayudó a espabilarse del todo, se miró y vio una herida abierta de la cual comenzaba a supurar bastante pus.

— ¿Cómo me he hecho esto? — susurró, mientras se incorporaba en la cama. Miró alrededor y buscó cómo limpiarse la herida, pero comprobó que en aquella pequeña habitación no había agua. Estaba en un habitáculo con el techo abuhardillado, sin ventanas, sólo había un pequeño tragaluz y la cama en la que se encontraba, no había más mobiliario, ni siquiera un armario o una lámpara. Lo único que veía eran sus cosas esparcidas por el suelo. Intentó levantarse pero se mareó, le dolían la cabeza y la pierna y notaba cómo su lengua parecía de cartón. Se frotó las manos que tenía llenas de arena al igual que sus pantalones.

— ¡Tengo que salir de aquí! — exclamó. Recogió sus cosas con desesperación y cojeó hasta la puerta, aunque temía que estuviera cerrada. Podía oír ruido de coches y de gente que le llegaba desde el exterior.

—Bueno, no estoy en un sitio aislado, pensó—: se intentaba dar valor a sí misma. Llegó a la puerta y el picaporte se movió, sonrió aliviada por un momento antes de que el pánico volviera a invadirla. Salió al pasillo, que también estaba a oscuras, y en ese momento se dio cuenta de dónde estaba, era la casa de veraneo de sus suegros. Intentó recordar cómo había llegado allí pero lo único que recordaba de forma nítida era que había estado en un bar con varias amigas, bailando y divirtiéndose, el resto de las imágenes no tenían sentido para ella. Con ese recuerdo comenzó a andar por el estrecho pasillo con una inquietud desconocida, sabía que había algo más. Se puso el abrigo y la bufanda pero al ir a ponerse los guantes, palpó la foto.

La había encontrado por casualidad unas semanas antes, en ella aparecía una pareja; se veía que estaban en una fiesta, música, gente, y la resplandeciente cara de Lucas que reflejaba auténtica felicidad. La forma en que miraba a aquella chica, la mataba por dentro, se dijo que antes era a ella a quien miraba así. Ese fue el detonante, a partir de entonces había vivido una auténtica tortura, vivía con ansiedad, no tenía tregua. La distancia que había entre Lucas y ella era cada vez más palpable y no paraba de preguntarse qué era lo que pasaba.


Cerró los ojos para intentar evadirse de esos pensamientos, pero entonces la cara de la chica la perseguía y se reía. Sus ojos ya no podían llorar más, « ¿Cuál es la realidad?», « ¿qué ha pasado?», « ¿por qué estoy aquí? », se decía. Intentaba averiguarlo y no dejaba de hacerse las mismas preguntas una y otra vez. No sabía si eran los celos que la cegaban y no había nada de malo o si tenía que tomar una decisión importante y huir de allí.